Mujeres toledanas: Historias apasionantes de la Intrahistoria

Mujeres toledanas: Historias apasionantes de la Intrahistoria

Mujeres toledanas que se atrevieron, historias verdaderas de mujeres que entretejieron el día a día de la vida en la ciudad. Esposas, amantes, donantes, rogantes, aguerridas, obedientes, sufridas, innovadoras, sumisas, incomprendidas… Pequeñas historias de pasiones, virtudes, miedos y desventuras, de lo doméstico de cada día, historias de la intrahistoria.

Pilar Gordillo, CEO de Evocarte, nos deleitó el pasado día 21 de junio en una fantástica conferencia en el Ateneo Científico y Literario de Toledo. Un recorrido evocador y enriquecedor, descubriendo a las figuras femeninas de la Historia vinculadas a la ciudad.

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Una pincelada aventurera: Jerónima de la Asunción, vinculada al convento de clarisas de santa Isabel. Sintió pronto la vocación y cuando con 65 años solicitaron voluntarias para fundar en Filipinas, no se lo pensó dos veces y se embarcó en la aventura más increíble que una señora toledana pudiera vivir en el siglo XVII. El viaje comenzó en Sevilla en 1620, donde las hermanas, apenadas porque no la volverían a ver, encargaron a un joven y desconocido pintor veinteañero, con fama de buen retratista, llamado Diego Velázquez de Silva, el retrato de la querida madre, y su copia correspondiente para las casas de Toledo y Sevilla. El grupo inicial de seis monjas quedó mermado cuando tras su paso por Ciudad de México en Nueva España navegando en el galeón San Andrés hacia Filipinas, a la altura de las islas Marianas una de las monjas murió. Por fin llegaron a Intramuros, capital de la colonia, el 5 de agosto, un año, tres meses y nueve días después de salir de Toledo.

Las mujeres de los siglos venideros tendrán muchas más historias que contar. El amor por la Toledo de su infancia de María Teresa de Borbón y Vallabriga, Condesa de Chinchón, el patriotismo de la emperatriz Eugenia de Montijo, la más glamurosa de las reinas, la admiración de Marie Curie descubridora del polonio y dos veces premio Nobel, al asomarse a la vista sur del caserío Toledano derramándose hacia el río, desde el jardín del Cigarral de Menores, bajo la mirada de su anfitrión Marañón, y otras tantas historias verdaderas de mujeres que entretejieron la vida toledana.

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