EL JUICIO FINAL DE LA SALA CAPITULAR DE LA CATEDRAL DE TOLEDO VUELVE A BRILLAR CON TODO SU ESPLENDOR

EL JUICIO FINAL DE LA SALA CAPITULAR DE LA CATEDRAL DE TOLEDO VUELVE A BRILLAR CON TODO SU ESPLENDOR

UNA MIRADA DESDE LA CÁTEDRA DEL ARZOBISPO

Cisneros alto y enjuto aquí se sentaría en su Cátedra, con el rostro alargado con su nariz aguileña (tal y como aparece retratado) enflaquecido por la vida de penitencia, escrutaría a los capitulares con sus penetrantes ojos brillantes, hundidos en las cuencas. Tendría a su izquierda la escena de la Inmaculada y a su derecha el aliciente de su antecesor visitado, revestido de santidad y confortado por la mismísima Madre de Dios. Y con su voz sonora, invitaría a la reforma de costumbres, a la conversión sincera, a la decisión acorde con el Evangelio, a la votación conveniente con la vista puesta al frente en el Juicio Final. Podrás ser un hipócrita, buscar tus intereses personales o familiares pero que sepas, que habrá un juicio y todo saldrá a la luz.

 

QUE SEPAS QUE HABRÁ UN JUICIO

Un Juicio muy renacentista, ordenado, sereno, equilibrado. Los ángeles trompeteros anuncian la llegada del Juicio presidido por la Cruz salvadora que irradia luz. Un Cristo revestido de mansedumbre y dulzura que obediente al Padre viene a juzgar a vivos y muertos. Según la doctrina tomista que Cisneros enseñará en Alcalá: hasta el último instante el alma puede salvarse porque no está predestinada. El nominalismo pesimista de Ockam, exagerando el voluntarismo de su maestro Duns Scoto y la doctrina de san Agustín sobre el daño del pecado original en nuestra naturaleza, había levantado un muro infranqueable entre Dios y el hombre ligado a las criaturas. En cambio el Humanismo de raíz grecolatina que reconoce su origen en Petrarca y en la renovación de la Iglesia tras la estancia de los Papas en Avignon, y que Cisneros va a enseñar en Alcalá, sostiene que la persona humana está dotada de capacidad racional especulativa y de libre albedrío, y es capaz de conocer objetivamente qué es lo bello, lo justo y lo bueno y actuar meritoriamente en este mundo y hacia el otro. Su consecuencia inmediata es la defensa de la doctrina de la fe con obras.

HASTA EL ÚLTIMO INSTANTE TE PUEDES SALVAR

La Virgen y San Juan interceden de rodillas, en la tradicional Deesis, los santos apóstoles y demás corte celestial en sus monótonos grupos piramidales son intercesores. Cristo muestra la llaga del costado como declaración de misericordia: he muerto por ti, acepta  acoger la salvación.

Sorprende la presencia y tratamiento del desnudo de las almas que salen de sus sepulcros para una resurrección eterna a la derecha del Juez, o para una condenación eterna a la izquierda.

Frente a otras obras precedentes como el infierno del Juicio Final de Van der Weyden o el del italiano Luca Signorelli en la capilla de San Brizio de la Catedral de Orvieto. Hacia 1.500 donde los condenados se desesperan en posturas convulsas y atormentadas, éste de Borgoña es un infierno donde el desorden se ordena y la catequesis de catecismo enumera los 7 pecados capitales, causa de la condenación.

EL DIABLO TE TIRA DE LOS PELOS

El diablo, gigantesco cuadrúpedo, roedor con cola de reptil y pezuñas de ave de rapiña, intenta arrastrar por los pelos al alma de una mujera ese infierno presidido por el Leviatán, monstruo marino envuelto en llamas que fagocita las almas de los pecadores. Allí se queman con gestos desesperados, sin perder la contención y belleza propia del Renacimiento. La capacidad racional de los seres humanos de adherirse al bien y rechazar el mal, a pesar de la naturaleza dañada por el pecado original y de trabajar con sus obras en el aborrecimiento del pecado en orden a la salvación le lleva a Cisneros a explicitar todos y cada uno de los pecados capitales que encarnan estos condenados bajo las formas zoomórficas que la tradición medieval había representado: Los bestiarios medievales extraían lecciones morales del comportamiento de los animales, según la información a veces ingenua de autores antiguos como: Aristóteles, Plinio “el Viejo”, Herodoto, Plutarco…

CON LOS SIETE PECADOS CAPITALES EN EL INFIERNO

El mal está fuera del hombre, son estos seres zoomórficos, los demonios los que tientan al hombre y éste accede libremente a caer en la tentación: El soberbio bajo un ser con rasgos de león que chilla, se acicala los cabellos al tiempo que exhibe su vanidad, dando la espalda a Cristo. El avariento con un animal de alas de murciélago, mientras mira la posibilidad de salvación y el amor de Dios en las llagas que le muestra Cristo, prefiere seguir sujetando la bolsa. La Lujuria presentada por el mono, símbolo de la impureza y desorden, que domina sobre una Venus que arde en lujuria, junto al niño señalado como un Eros o Cupido cuya misión es atraer a los hombres hacia esta mentira afectiva expresada en la carne. Eros llama al iracundo que bajo la forma de un chacal se abalanza, porque la lujuria va revestida de violencia, a pesar de que el guloso al que acompaña el oso, intenta sostenerlo, mientras que el envidioso, bajo el dragón, mira desde lejos con un rostro velado, junto al perezoso que ya se ha acomodado en las fauces del monstruo marino, para, en su libertad, no moverse del fuego que arde eternamente. Expresiones y posturas bien diferenciadas, en anatomías entrelazadas en un ejercicio virtuoso de composición y representación animadas por las llamaradas de un nuevo color naranja vivo, estridente que ha vuelto a arder tras la magnífica restauración.

Texto: Pilar Gordillo

Fotografías: http://www.catedralprimada.es/de/evento/la-sala-capitular-de-la-catedral-primada-recupera-todo-su-esplendor/